domingo, 17 de junio de 2012
Lucha por el centro de cuidado y estimulación infantil en la UBV
domingo, junio 17, 2012
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martes, 12 de junio de 2012
Foro por el día del padre
Y después del sexo ¿qué?
Por Jenny Soto
El rol paterno y la sexualidad con la pareja, entre el modelo patriarcal que responde al capitalismo y las nuevas masculinidades que responden a la revolución socialista, serán los temas que se abordarán en el foro Y después del sexo ¿qué?, el cual se realizará en el marco del día del padre en la Universidad Bolivariana de Venezuela.
¿Cómo un hombre se siente gestante?, ¿cómo siente que pare o cómo se siente excluido?, ¿cómo la sociedad lo relega a la paternidad a distancia?, ¿cómo visibilizar el vínculo padre-bebé y padre-esposa y cómo este puede ser disfrutado por el hombre?
Después de la llegada del bebé, ¿cómo cambia la vida de un hombre recién parido?, ¿cómo cambia la sexualidad y la relación de pareja?
¿Qué aspectos deben reconstruirse en la sociedad y qué modelo debemos replantear en la construcción del hombre nuevo, su paternidad y la mujer nueva, su maternidad y la relación entre ellos?
Piedras o seres humanos
Este sistema machista no solo perjudica a las mujeres, cada vez existen más hombres que confiesan que padecen los mandatos que les impone la sociedad, y los aleja de las afectividades y el ámbito privado de la vida doméstica que también puede ser enriquecedor y placentero.
Este foro contará con la participación del profesor Gerardo Hernández, presidente de la fundación Venezuela en Masculino, Venezuela en positivo la cual realiza estudios sobre la masculinidad, promoción de los buenos tratos y las masculinidades que se oponen al modelo hegemónico.
El colectivo Crianza en Tribu con el apoyo de la Dirección Nacional de Bienestar Estudiantil de la UBV organiza este espacio con la finalidad de reflexionar y aprender en colectivo. Esta actividad se realizará el lunes 18 de junio A LAS 2:00 PM en los espacios abiertos del piso 5 de esta casa de estudios.
Para mayor información, consulta www.funvemas.org.ve y www.crianzaentribubv.blogspot.com
Por Jenny Soto
El rol paterno y la sexualidad con la pareja, entre el modelo patriarcal que responde al capitalismo y las nuevas masculinidades que responden a la revolución socialista, serán los temas que se abordarán en el foro Y después del sexo ¿qué?, el cual se realizará en el marco del día del padre en la Universidad Bolivariana de Venezuela.
¿Cómo un hombre se siente gestante?, ¿cómo siente que pare o cómo se siente excluido?, ¿cómo la sociedad lo relega a la paternidad a distancia?, ¿cómo visibilizar el vínculo padre-bebé y padre-esposa y cómo este puede ser disfrutado por el hombre?
Después de la llegada del bebé, ¿cómo cambia la vida de un hombre recién parido?, ¿cómo cambia la sexualidad y la relación de pareja?
¿Qué aspectos deben reconstruirse en la sociedad y qué modelo debemos replantear en la construcción del hombre nuevo, su paternidad y la mujer nueva, su maternidad y la relación entre ellos?
Piedras o seres humanos
Este sistema machista no solo perjudica a las mujeres, cada vez existen más hombres que confiesan que padecen los mandatos que les impone la sociedad, y los aleja de las afectividades y el ámbito privado de la vida doméstica que también puede ser enriquecedor y placentero.
Este foro contará con la participación del profesor Gerardo Hernández, presidente de la fundación Venezuela en Masculino, Venezuela en positivo la cual realiza estudios sobre la masculinidad, promoción de los buenos tratos y las masculinidades que se oponen al modelo hegemónico.
El colectivo Crianza en Tribu con el apoyo de la Dirección Nacional de Bienestar Estudiantil de la UBV organiza este espacio con la finalidad de reflexionar y aprender en colectivo. Esta actividad se realizará el lunes 18 de junio A LAS 2:00 PM en los espacios abiertos del piso 5 de esta casa de estudios.
Para mayor información, consulta www.funvemas.org.ve y www.crianzaentribubv.blogspot.com
miércoles, 23 de mayo de 2012
Este viernes 25 de mayo
miércoles, mayo 23, 2012
nacimiento y economia, semana mundial del parto respetado 2012, violencia obstetrica
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UBV se manifiesta a favor del parto respetado
Con un teatro foro, el colectivo Crianza en Tribu UBV abrirá una actividad para apoyar la Semana Mundial del Parto Respetado. Se tiene previsto realizar un recorrido con las familias gestantes, luciendo sus barrigas pintadas por todos los espacios de la UBV para manifestar sus derechos, sumar luchas y concienciar a la población en general.
La invitación es para este viernes 25 de mayo en los espacios abiertos del cafetín de la Universidad Bolivariana de Venezuela a las 10:00 am. La entrada es libre.
Este año el tema seleccionado para la discusión durante la Semana Mundial del Parto Respetado es “El nacimiento y la economía”. Esta iniciativa que se convoca durante el mes de mayo de cada año fue creada por la organización francesa sin fines de lucro denominada Alliance Francophone pour l`Accouchement Respecté. Este evento internacional se realiza con el objetivo de defender los derechos de las familias en el momento del nacimiento y realizar propuestas a favor del parto respetado.
El colectivo Crianza en Tribu UBV convoca esta actividad con el objetivo de reflexionar sobre las siguientes interrogantes: ¿es justa la cifra que debe pagarse por un parto o una cesárea?, ¿cómo se pueden disminuir esos costos?, ¿cómo el estado puede invertir para lograr la humanización del nacimiento?, ¿con qué criterio se toman decisiones o se invierte en las maternidades públicas?, ¿quién se beneficia del parto medicalizado y por qué el interés económico prevalece sobre la necesidad social?
El concepto de salud tecnocrática y los altos costos que esto conlleva, tanto para el Estado como para las familias, podría revertirse con inversión en educación prenatal orientada a promover la autonomía de las mujeres, con acceso a servicios de salud adecuados y disminuyendo la medicalización injustificada.
sábado, 14 de abril de 2012
Un espacio de reflexión por la paz
sábado, abril 14, 2012
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Foro: La Crianza es un asunto político
Por Jenny Soto y Cheo Romero
Crianza en Tribu es
un colectivo que nace a partir de la iniciativa de madres, padres, trabajadores
y estudiantes de la Universidad
Bolivariana de Venezuela con el objetivo promover la
reflexión en torno a la formación de los nuevos hombres y mujeres desde la
gestación, el nacimiento y la crianza, con perspectiva de género, en función de
desmontar el patriarcado, “columna vertebral” que sustenta al capitalismo.
Eliminar el patriarcado
es un objetivo primordial, en tanto que la contraposición al capitalismo por el
socialismo se queda corta si no es feminista, siendo
esta la irrefutable diferencia entre el socialismo del siglo XXI
y el anterior.
Este
colectivo asume la crianza como un asunto político. El capitalismo niega
el trabajo del cuidado del hogar y de los hijos como productivo, se les
adjudica exclusivamente a las mujeres y para colmo se banaliza, mientras que a
los hombres se les asigna simplemente el papel de proveedores materiales, al
tiempo que se les acepta socialmente la paternidad irresponsable.
Debe
romperse con el paradigma de que la crianza es solo un asunto personal que
deben asumir las mujeres en solitario, mientras que la sociedad calla y le da
la espalda a esta situación. Está demostrado que a través de la crianza se
puede transformar el mundo, contribuir con la paz o contribuir con la violencia.
En
sintonía con esto, es necesario que las instituciones, las organizaciones, el
Estado y la sociedad en general acompañen y apoyen a las familias asumiendo
como responsabilidad colectiva el proceso de crianza de sus hijos e hijas. Sin
estos cambios es imposible concebir una sociedad nueva sin violencia.
Este foro se realizará el martes 17
de abril a las 4:00 PM, mediante el apoyo del colectivo Antorcha Roja, en la Librería del Sur ubicada
en la Esquina Gradillas,
diagonal a la Plaza Bolívar
en Caracas. La entrada es libre y gratuita.
domingo, 11 de marzo de 2012
8 de marzo de 2012
domingo, marzo 11, 2012
8 de marzo 2012, entrega de la propuesta de ley orgánica del trabajo, marcha del día de la mujer
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Entrega de la propuesta de LOT feminista
Por Jenny Soto
Por Jenny Soto
| Fotos Jenny Soto |
-
La
extensión del postnatal a 1 año. Los primeros 6 meses son exclusivos para que
la madre amamante y los otros 6 meses se podrán compartir con el padre o con
otro familiar.
-
La
reducción de la jornada laboral a 6 horas
-
Espacios
de cuidado para los niños y niñas en los lugares de trabajo y en las
comunidades
-
La
creación de un fondo de seguridad social para las trabajadoras y trabajadores
independientes.
-
El
50-50 en el espacio de organización para el trabajo.
-
La
eliminación de la violencia y discriminación contra las trabajadoras.
-
La
socialización del trabajo doméstico.
Les presentamos una galería fotográfica de la
marcha del 8 de marzo del 2012, los movimientos populares asistentes, sus
propuestas, sus demandas, sus manifestaciones irreverentes y rebeldes, sus
atuendos y mensajes hechos a mano.
jueves, 8 de marzo de 2012
Testimonio de una maternidad libre
2012 comenzó con el pie derecho
Además, quería tiempo para ayudar a otras mujeres y a sus familias a que tuviesen embarazos, partos y puerperios en consonancia con los hermosos sentimientos que genera la maternidad. Soñé mucho con crear una asociación civil que nos permitiera unirnos y apoyarnos unas a otras. Para eso necesito tiempo y dinero que no tengo.
Mariana, mi compañerita ideal, y yo salimos una noche para Caracas. El viaje fue rematadamente largo y fastidioso porque el autobús pasó la mitad del tiempo accidentado, así que tuve mucho tiempo para soñar, pensar, pensar y pensar. Llegamos a casa de mi angelita Thady cerca de las nueve de la mañana. Algo en mi corazón decía que debía ir directo a la Fundación, por lo que salí casi de inmediato con Mariana dormida en el rebozo.
Por Louisiana Panagua
Mariana se despertó a diez minutos para las doce de la noche y recibió el año en mis brazos. Vimos juntas el espectáculo de los fuegos artificiales que se estrellaban contra el techo negro que cubría la ciudad. Aunque estábamos en una casa ajena y rodeadas de personas amorosas, pienso que no podía tener mejor compañía en el mundo para ese momento que mi propia hija. Mi primer abrazo fue para Mariana, largo y cargado de emociones.
El 1° de enero era el primero de treinta y siete hermosos días de unas merecidas vacaciones. Y Mariana conmigo, yendo a todos lados embutida en el rebozo. Fuimos a Mochima, Maracay, El Hatillo y Caracas. Paseamos en metro un montón de veces y siempre nos pasaba los mismo, las personas a nuestro alrededor caían rendidas ante sus encantos. Recordé con frecuencia las palabras de mi amiga Nathaly: Nunca más estarás sola.
A medida que los días pasaban, pensaba en el momento de regresar a trabajar. No tanto por la libertad que uno goza durante las vacaciones, sino porque debía separarme de Mariana. Ya había tenido una experiencia de separación cuando me reincorporé del reposo postnatal. Ella se quedaba al cuidado de mi Lya, mi hermana, y todos los días escuché el cuento de su llanto eterno al notar que yo no estaba allí. Una noche, Lya me comentó que cuando yo no estaba Mariana era una niña seria y apagada, pero cuando yo volvía ella parecía otra, estaba dispuesta a reírse y a jugar con sus primos.
Cada vez que pensaba en el regreso al trabajo, evocaba el momento en que me despedía de Mariana. Me recuerdo arrastrando los pies y una sensación en el pecho como si tuviera el corazón hecho una pasita. Pasaba el día ocupada, pero la mente estaba con mi hija. ¿Estará llorando?, ¿ya habrá comido?, ¿qué estará haciendo?
La rutina después del postnatal era realmente cansona, debía despertarme suficientemente temprano para desayunar, dar teta, bañarnos, arreglarnos, arreglar los bolsos, tomar dos buses para llegar a casa de Lya, ir a trabajar, ir a casa de mi hermana, llegar a dar teta, almorzar, dar muuucha teta, dormir a Mariana, volver a trabajar, salir a buscar a Mariana, tomar un taxi a casa. Llegar a casa remamada y tomarme un tiempo para jugar y dar teta hasta que Mariana se quedara dormida.
No me gustaba esa rutina y menos cuando Lya me dijo que Mariana no quería la leche ordeñada que le dejaba ni su leche (ella todavía amamanta a su hijo menor) y prefería la abstinencia hasta que yo llegase. A partir de ese momento todo era una sola carrera. Quizá por eso a las mamás se les hace más fácil a recurrir al uso de la fórmula. Pero yo no quería eso. Yo seguía (y sigo) empeñada en darle solo de mi leche.
Y sí, me encanta mi trabajo como librera, pero durante mis vacaciones me fui desmotivando. Pensaba mucho en el sacrificio de separarme de mi hija para ir a trabajarle a otra gente que me sabe dispensable en su organización. Así fue como empecé a pensar en todo lo que no me gustaba de mi trabajo: no puedo poner la librería patas arriba según mis propias decisiones porque debía ponerme de acuerdo con el compañero de librería, al fin y al cabo, no es MI librería; aguantar las decisiones desatinadas de diferentes presidentes de Librerías del Sur y sus séquitos de coordinadores, quienes hacían promesas de mejorar las operaciones y que nunca cumplían; llenar miles de informes inentendibles para que siempre concluyeran lo mismo: la Fundación solo arroja número rojos y eso es responsabilidad del librero; ver cada dos meses a la culebra de las siete cabezas que dirige el gabinete regional del ministerio y soportar la estela de malas energías y azufre que dejaba en la librería por, al menos, una semana.
Tan bien que me cae Mariana (no solo porque sea mi hija, sino porque realmente es muy simpática), tanto que me gusta darle teta, hacerle sus papillas naturales, hacerla reir, abrazarla, hacer rochela, dormirla, enseñarle a pronunciar, cantarle, jugar con ella… Y empecé a soñar con no volver nunca a trabajar para nadie. Si tuviese un negocito en casa y yo pudiese quedarme dedicándole tiempo a mi hija.
Un día, un amigo me habló de una oportunidad de negocios que me permitiría tener más tiempo para mi hija e independizarme financieramente a mediano plazo. Me dijo que podía desarrollarlo sin dejar de trabajar hasta que yo sintiese que mi negocio me producía suficiente como para dedicarme solo a eso.Me dijo que no dejase nunca de soñar.
Para esos mismos días, hubo una noche de hogar en casa y mi cuñado, encargado del mensaje espiritual, me habló de la esperanza. Sí, me habló a mí aunque el mensaje era para todos. Dijo: No permitas que se muera tu esperanza.
Ya yo estaba soñando. Soñé despierta cada día de mis vacaciones
Para la última semana de mis vacaciones, quise ir a Caracas a pasear, a visitar a mis amigas, a encontrar personas que pudiesen asesorarme para traer a Cumaná el parto humanizado, los talleres perinatales, la crianza en tribu, el apego a través de la lactancia prolongada, entre otras corrientes de maternidad alternativa. Antes de irme, cuadré con Carolina, de la Liga de la Leche Venezuela, con Yenny del grupo de Crianza en Tribu de la UBV, con Maribi de Uno Bebé, con Sumiré y Haydeé del Hospital José María Benítez de La Victoria, entre otras organizaciones.
Llegamos a la sede y me dirigí sin rodeos a la oficina de recursos humanos. Sin rodeos les dije que quería renunciar. Pasé casi doce horas pensando y pensando en cómo combinar mi trabajo con mis sueños y vine a poner la torta llegandito y sin pensarlo.
Renuncié sin anestesia.
¿Y ahora?
Nada, ya terminó el mes de preaviso. Sí, ya sé que hay mucha gente que quisiera tener un empleo como el mío, que la cosa está difícil, que el país se está “muriendo de hambre”, que el mundo se va a acabar, que ahora somos dos y que debo pensar en Mariana.
¡Si es por ella que lo hago! Para la Fundación soy dispensable, para Mariana no y no quiero perderme todas sus primeras veces por regalarme mi tiempo a una institución cualquiera. No le veo sentido a una pseudo-estabilidad ni a la dependencia de terceros que, además, no valoran mi trabajo. Mariana valora cada abrazo que le doy, cada beso mañanero, cada baño que nos echamos juntas en la ducha. Mariana valora mucho cuando despierta y estoy ahí, al alcance de su vista. No se siente sola, no siente que su mamá la abandonó. Yo estoy ahí para hacerla sentir segura.
Me preguntarán qué voy a hacer ahora. Aprender a volar. No me queda otra después de haberme lanzado en picada y sin paracaídas. Mariana y yo tomamos un rumbo nuevo, pero juntas, que es lo más importante para mí.
Y recordando una oración del blog Juan Villarino: ¡Buenos caminos!
jueves, 1 de marzo de 2012
Desde Puerto Rico
Contra la Cesárea innecesaria
Por Cheo Romero
Quienes se benefician principalmente son el gran negocio transnacional de la salud, las farmacéuticas, las clínicas privadas y ciertos "profesionales" médicos que esgrimiendo una ética dudosa, facturan jugosas cantidades por estos "servicios".
Las víctimas y centro del negocio son sin duda las mujeres, pero además todos los seres humanos que somos sometidos, desde antes de nacer, a la violencia obstétrica, fuente primaria del caldo de cultivo que genera la terrible violencia que padecemos en nuestra sociedad latinoamericana actual y que se observa también a escala gobal.
En Venezuela, el 90% de nacimientos en clínicas privadas son por cesáreas, al tiempo que la violencia callejera aumenta exponencialmente. Si queremos detenerla, debemos lograr un cambio del sistema hacia una orientación humanista que privilegie al ser humano en vez del negocio y las ganancias.
Este video, realizado en Puerto Rico por los artistas Carlos padilla Caraballo en las líricas , Misael Gonzáles en la música, con la participación de Nuriyeh McLaren y el Coro del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de
Puerto Rico, es parte de la campaña inne-CESAREA que se lleva a cabo en ese país. Nos resulta muy acertado en cuanto a la mezcla del arte urbano con la necesidad de generar conciencia a través de contenidos distintos a los acostumbrados clichés vanales de la industrial transnacional del espectáculo.
jueves, 9 de febrero de 2012
Etelvina Maldonado es una cantante del folclor colombiano considerada la reina del Bullerengue. Este es un ritmo y canto tradicional de raices fuertemente africanas cuya tonada requiere de mucha habilidad para interpretar los autenticos giros vocales que los identifican. Etelvina se ha destacado no solo por ser una exponente fiel de la tradicion, sino por su profunda expresion del sentimiento y el lamento de la negritud. Se trata de una virtud que pocos cantantes pueden exhibir con la maestria y el arte con que Etelvina lo hace, logrando transmitir un estado emocional que conmueve.Lamentablemente este gran personaje del folclor colombiano, acaba de fallecer este pasado Martes 26 de enero en la ciudad de Cartagena. Pero sus canciones quedan. Aqui presentamos una de sus mas conmovedoras interpretaciones con Ale Kuma, el tema "Porque me Pega', del cual ella es la compositora.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Crónica de un parto medicalizado
miércoles, febrero 01, 2012
pariras con dolor, parto en hospital santa ana, parto irrespetado, parto medicalizado
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PARIRÁS CON DOLOR...
Por Jenny Soto
La mancha roja en la ropa interior de Gaby fue la señal de que estaba entrando en trabajo de parto. Aún no le habían empezado los dolores pero decidió ir al hospital, estaba cumpliendo 40 semanas de embarazo. Ella tenía buen ánimo, estaba fuerte y bella.
Eran las 8:00 de la mañana. En seguida se dirigió desde el populoso Petare, en el extremo este de la ciudad hasta el congestionado centro de Caracas donde está la maternidad pública. Más del 70% de los niños y niñas venezolanos nacen en los centros de salud públicos.
En la maternidad se respiraba el aroma limpio de sus paredes blancas, todo era nuevo, aséptico y de última tecnología, resaltaba cada gesto profesional de las enfermeras, médicos y médicas, quienes lucían atuendos impecables, guantes, tapabocas, estetoscopios, toda una artillería para combatir a las enfermedades. Muy por debajo de esa superioridad y sabiduría médica están las parturientas y sus familiares.
“Aun no ha dilatado, regrese mañana”... Así de seca fue la respuesta que le dieron a Gaby. Lo mismo le dijeron al siguiente día cuando volvió. Sin embargo esta vez no regresó a su casa, se quedó en espera junto a su compañero. Eran las 11:00 de la mañana, a pesar de ser primeriza, su instinto le decía que estaba en trabajo de parto.
A las 8:00 de la noche. “¿Otra vez tú aquí?”, le dijo molesta la misma mujer. En tono similar le respondió Gaby y exigió ser examinada porque estaba sangrando mucho. De mala gana la ingresaron y al revisarla tenía 4 centímetros de dilatación.
“Hasta aquí llega usted señor”… le dijeron al padre del bebé, quien no supo más nada de ellos hasta el día siguiente. Hubo un silencio incómodo.
La mandaron a bañarse corriendo, la rasuraron y le rompieron membrana. Se salvó del enema. La vistieron con una de esas batas médicas desechables, que para el frío que hace allí, son muy ligeras.
La sentaron en una silla de ruedas y quedó al final de una cola de parturientas. Gaby observó sus rostros de resignación, estaban todas dobladas, algunas recostadas a la fría pared de cerámica azul, las bolsas de suero colgaban al costado de cada silla. Todas mujeres sanas a punto de parir que parecían enfermas y ahora ella también. Mujeres que protagonizarían un momento inolvidable en sus vidas estaban de “pacientes”. Allí el tiempo estuvo detenido largo rato.
“Sigues en la cola, para que te revise la doctora”… fue lo último que le dijo la enfermera. Ahora la ingresaron a una sala amplia y la acostaron en una cómoda camilla. Las parturientas gritaban, se quejaban y estaban a punto de desvanecerse ante la presencia indolente de las enfermeras.
Apenas había espacio para caminar entre las camas y al ver a todas las mujeres uniformadas, organizadas en filas y recibiendo órdenes, se le vino el pensamiento de que el nacimiento en los hospitales es como “una producción en serie”, van unas tras otras, bebés tras bebés, les aplican la misma rutina, los médicos van produciendo partos.
A las 10:00 de la noche le aceleraron el parto con Pitosin, sin consultarle y sin darle ninguna explicación. “Sentía que me iba a morir del dolor desde que me pusieron ese medicamento.”
Enfermeras y doctores entraban, revisaban, hacían tactos vaginales delante de todo el mundo, daban órdenes “a la 1 le falta, la 2 al quirófano, ingresen a la 3…” el trato es impersonal, no se molestan en dar explicaciones a las parturientas.
Durante todo ese proceso, el dolor se iba haciendo cada vez más intenso. “Es como si algo te estuviera presionando en el vientre hacia abajo, es electrizante”. Por fin dieron la orden y la ingresaron a la sala de parto. Era primera vez entraba a ese lugar, lucía esterilizado, con un montón de aparatos raros, impecable y muy iluminado.
En la maternidad se respiraba el aroma limpio de sus paredes blancas, todo era nuevo, aséptico y de última tecnología, resaltaba cada gesto profesional de las enfermeras, médicos y médicas, quienes lucían atuendos impecables, guantes, tapabocas, estetoscopios, toda una artillería para combatir a las enfermedades. Muy por debajo de esa superioridad y sabiduría médica están las parturientas y sus familiares.
“Aun no ha dilatado, regrese mañana”... Así de seca fue la respuesta que le dieron a Gaby. Lo mismo le dijeron al siguiente día cuando volvió. Sin embargo esta vez no regresó a su casa, se quedó en espera junto a su compañero. Eran las 11:00 de la mañana, a pesar de ser primeriza, su instinto le decía que estaba en trabajo de parto.
A las 8:00 de la noche. “¿Otra vez tú aquí?”, le dijo molesta la misma mujer. En tono similar le respondió Gaby y exigió ser examinada porque estaba sangrando mucho. De mala gana la ingresaron y al revisarla tenía 4 centímetros de dilatación.
“Hasta aquí llega usted señor”… le dijeron al padre del bebé, quien no supo más nada de ellos hasta el día siguiente. Hubo un silencio incómodo.
La mandaron a bañarse corriendo, la rasuraron y le rompieron membrana. Se salvó del enema. La vistieron con una de esas batas médicas desechables, que para el frío que hace allí, son muy ligeras.
La sentaron en una silla de ruedas y quedó al final de una cola de parturientas. Gaby observó sus rostros de resignación, estaban todas dobladas, algunas recostadas a la fría pared de cerámica azul, las bolsas de suero colgaban al costado de cada silla. Todas mujeres sanas a punto de parir que parecían enfermas y ahora ella también. Mujeres que protagonizarían un momento inolvidable en sus vidas estaban de “pacientes”. Allí el tiempo estuvo detenido largo rato.
“Sigues en la cola, para que te revise la doctora”… fue lo último que le dijo la enfermera. Ahora la ingresaron a una sala amplia y la acostaron en una cómoda camilla. Las parturientas gritaban, se quejaban y estaban a punto de desvanecerse ante la presencia indolente de las enfermeras.
Apenas había espacio para caminar entre las camas y al ver a todas las mujeres uniformadas, organizadas en filas y recibiendo órdenes, se le vino el pensamiento de que el nacimiento en los hospitales es como “una producción en serie”, van unas tras otras, bebés tras bebés, les aplican la misma rutina, los médicos van produciendo partos.
A las 10:00 de la noche le aceleraron el parto con Pitosin, sin consultarle y sin darle ninguna explicación. “Sentía que me iba a morir del dolor desde que me pusieron ese medicamento.”
Enfermeras y doctores entraban, revisaban, hacían tactos vaginales delante de todo el mundo, daban órdenes “a la 1 le falta, la 2 al quirófano, ingresen a la 3…” el trato es impersonal, no se molestan en dar explicaciones a las parturientas.
Durante todo ese proceso, el dolor se iba haciendo cada vez más intenso. “Es como si algo te estuviera presionando en el vientre hacia abajo, es electrizante”. Por fin dieron la orden y la ingresaron a la sala de parto. Era primera vez entraba a ese lugar, lucía esterilizado, con un montón de aparatos raros, impecable y muy iluminado.
Gaby no tuvo opción, debía acostarse boca arriba con las piernas levantadas, subordinada ante el “experto”quien lo controla todo, en ese momento ordenó que le aplicaran la anestesia epidural.
Había mucha gente desconocida observándola, a su alrededor un grupo de estudiantes presenciaban como practicar una episiotomía (El corte en la vagina), a pesar de que su caso en particular no lo requería. Quien necesitaba cumplir con un record de episiotomías era un pasante que la estaba atendiendo.
Se concentró por un instante, en medio de tanta presión fue valiente, pujó fuerte entre las contracciones y finalmente dio a luz a su hijo.
“Al verlo lloré de la emoción, vi como le cortaron el cordón umbilical, lo colgaron boca abajo y enseguida lloró. Sentí alivio porque no le dieron la típica nalgada. Me lo dieron, le dije ¡hola hijo! Allí abrió los ojos. Si estuve 5 minutos con él fue mucho, enseguida se lo llevaron. Lo detallé muy bien para que no se me olvidara su carita.”
Había mucha gente desconocida observándola, a su alrededor un grupo de estudiantes presenciaban como practicar una episiotomía (El corte en la vagina), a pesar de que su caso en particular no lo requería. Quien necesitaba cumplir con un record de episiotomías era un pasante que la estaba atendiendo.
Se concentró por un instante, en medio de tanta presión fue valiente, pujó fuerte entre las contracciones y finalmente dio a luz a su hijo.
“Al verlo lloré de la emoción, vi como le cortaron el cordón umbilical, lo colgaron boca abajo y enseguida lloró. Sentí alivio porque no le dieron la típica nalgada. Me lo dieron, le dije ¡hola hijo! Allí abrió los ojos. Si estuve 5 minutos con él fue mucho, enseguida se lo llevaron. Lo detallé muy bien para que no se me olvidara su carita.”
La enfermera se llevó al bebé. En el reanimador, el pediatra lo aspiró, luego lo pesó, lo midió, le puso gotas en los ojos, una inyección de vitamina K y no le permitió recibir lactancia materna inmediata, ni el calor de su madre, por el contrario su primer alimento fue un tetero con una fórmula láctea para niños de 6 meses. Para terminar de darle una bienvenida violenta, lo llevaron al frío retén a pasar la noche en observación. Entretanto, a la madre le extrajeron la placenta y la suturaron.
Gaby acababa de vivir la experiencia más grande de su vida y estaba orgullosa por haber podido parir por si misma, pero sentía que ni ella ni su hijo habían recibido un trato digno. A él no lo tenía en brazos y ni siquiera le habían dicho como estaba. Ambos tuvieron una mala experiencia, después de 9 meses juntos, fueron separados abruptamente. Lo normal es que esto no se denuncie porque casi no se conoce la Lopna y mucho menos la Ley de promoción y protección a la lactancia materna, donde se condena la interrupción del vínculo madre-bebé.
A ella la trasladaron a otra sala donde pasó la noche desconsolada. Dormía a ratos y recordaba con insistencia los ojitos de su bebé. Había silencio, ella estaba aislada y sin poder comunicarse con su familia. Apenas vestía con esa bata médica azul que le dieron, sin ropa interior.
El más satisfecho en toda esta historia probablemente fue el médico, quien hizo “un buen parto”, aumentó el número de bebés traídos al mundo, de episiotomías, de tactos vaginales y realizó una excelente labor académica.
A las 11:00 de la mañana del día siguiente, Gaby pudo reencontrarse con su hijo. Cuando lo vio estaba desnudo y morado del frío. Enseguida lo abrazó y le dio pecho. El bebé hambriento supo como prenderse del pezón inmediatamente y allí se quedó plácidamente dormido.
Gaby acababa de vivir la experiencia más grande de su vida y estaba orgullosa por haber podido parir por si misma, pero sentía que ni ella ni su hijo habían recibido un trato digno. A él no lo tenía en brazos y ni siquiera le habían dicho como estaba. Ambos tuvieron una mala experiencia, después de 9 meses juntos, fueron separados abruptamente. Lo normal es que esto no se denuncie porque casi no se conoce la Lopna y mucho menos la Ley de promoción y protección a la lactancia materna, donde se condena la interrupción del vínculo madre-bebé.
A ella la trasladaron a otra sala donde pasó la noche desconsolada. Dormía a ratos y recordaba con insistencia los ojitos de su bebé. Había silencio, ella estaba aislada y sin poder comunicarse con su familia. Apenas vestía con esa bata médica azul que le dieron, sin ropa interior.
El más satisfecho en toda esta historia probablemente fue el médico, quien hizo “un buen parto”, aumentó el número de bebés traídos al mundo, de episiotomías, de tactos vaginales y realizó una excelente labor académica.
A las 11:00 de la mañana del día siguiente, Gaby pudo reencontrarse con su hijo. Cuando lo vio estaba desnudo y morado del frío. Enseguida lo abrazó y le dio pecho. El bebé hambriento supo como prenderse del pezón inmediatamente y allí se quedó plácidamente dormido.
Una madre le prestó una funda de almohada para arropar al bebé, mientras otra compañera le prestó el celular y fue así como pudo comunicarse con su familia para informarles que el horario de visitas era de 5:00 a 6:00 de la tarde.
En aquellos días no había agua en la maternidad, de modo que las parturientas tenían que recolectar agua en botellones de refresco para bañarse. Allí estuvo 3 días más hasta que le dieron de alta, sin embargo, el bebé quedó hospitalizado por una infección sobre lo que no dieron muchas explicaciones. Se fue a casa sin el niño y al verse sola rompió en llanto.
Al día siguiente fue a la maternidad en la mañana para amamantar al bebé durante sólo los 15 minutos permitidos, mientras que en la tarde pudo verlo a través de un vidrio en el retén durante la visita de 5:00 a 6:00. Así transcurrieron 2 días más hasta que el niño fue dado de alta. En casa continuó el tratamiento con antibióticos para el bebé durante algunos días más. Ambos superaron el trance, se recuperaron y están saludables.
Sin embargo esta experiencia pudo haber sido muy distinta, pudo haber sido placentera y hasta orgásmica, tan solo si esta cultura occidental tecnificada no hubiera olvidado oír a nuestro propio cuerpo. Esa sentencia maldiciente inscrita en la Biblia que condena a la mujer: “Parirás con dolor”, no tiene porque ser así. Los adelantos tecnológicos pueden ser utilizados con criterio humanista. La lucha contra la violencia que aqueja a nuestra sociedad debería comenzar por la erradicación de la violencia obstétrica, tipificada como delito en la Ley del derecho de la mujer a una vida libre de violencia y por la implementación del parto y el nacimiento humanizados.
En aquellos días no había agua en la maternidad, de modo que las parturientas tenían que recolectar agua en botellones de refresco para bañarse. Allí estuvo 3 días más hasta que le dieron de alta, sin embargo, el bebé quedó hospitalizado por una infección sobre lo que no dieron muchas explicaciones. Se fue a casa sin el niño y al verse sola rompió en llanto.
Al día siguiente fue a la maternidad en la mañana para amamantar al bebé durante sólo los 15 minutos permitidos, mientras que en la tarde pudo verlo a través de un vidrio en el retén durante la visita de 5:00 a 6:00. Así transcurrieron 2 días más hasta que el niño fue dado de alta. En casa continuó el tratamiento con antibióticos para el bebé durante algunos días más. Ambos superaron el trance, se recuperaron y están saludables.
Sin embargo esta experiencia pudo haber sido muy distinta, pudo haber sido placentera y hasta orgásmica, tan solo si esta cultura occidental tecnificada no hubiera olvidado oír a nuestro propio cuerpo. Esa sentencia maldiciente inscrita en la Biblia que condena a la mujer: “Parirás con dolor”, no tiene porque ser así. Los adelantos tecnológicos pueden ser utilizados con criterio humanista. La lucha contra la violencia que aqueja a nuestra sociedad debería comenzar por la erradicación de la violencia obstétrica, tipificada como delito en la Ley del derecho de la mujer a una vida libre de violencia y por la implementación del parto y el nacimiento humanizados.
Fotos en la Maternidad Santa Ana: REUTERS / Carlos Garcia Rawlins
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