La Devastación del Patriarcado

La Carencia y la Castración del Deseo Materno, Desde la mirada de Casilda Rodrigañez

Semana Mundial del Parto Respetado 2014

Conversatorio: Cuentos de Parto

Ciclo de Cine-Foros "Por El Poder de Parir". Entrada Libre

Venezuela conmemora la Semana Mundial del Parto Respetado. Organización Auroramadre convoca debate sobre la maternidad

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El Nacimiento de Abril

Empoderada y Llena de amor

En Tándem

Amar y Compartir

lunes, 26 de mayo de 2014

La devastación del Patriarcado

La Carencia y la Castración del Deseo Materno

Por Jenny Soto

En palabras de la escritora Casilda Rodrigañez:Con el 'deseo' nos referimos de manera específica a la pulsión sexual de los seres humanos. Es la pulsión vital humana, el deseo de placer y de complacer (placer con) que brota del cuerpo, con una función de regulación propia. Es la pulsión que desarrolla nuestra capacidad orgásmica, de amar y nuestra sexualidad que es específica y que está muchísimo más desarrollada que en ninguna otra especie animal.”

Mientras el ser humano está en el útero materno solo conoce el bienestar, el placer, el alimento continuo, el cuerpo caliente y acuático que lo envuelve. El ser humano viene dispuesto para una enorme producción de deseo si se mantiene la continuidad del vínculo a través de la mirada, el tacto y el acoplamiento de los cuerpos. De esta forma hay empoderamiento y placer. Si por el contrario, hay ausencia, frio y violencia ocurrirá la castración tanto de la madre como de la cría y se necesitará mucho esfuerzo para restaurar el vínculo posteriormente.

Al separar a la madre y al bebé aparece la carencia. “el miedo a volver a carecer está servido, el deseo se transforma en miedo a carecer”, acierta Rodrigañez. Empezamos a vivir con la angustia de que algo parecido va a pasar una y otra vez. La historia de socialización que así se construye desde el nacimiento es una historia de represión que va privando nuestra producción de deseo. Lo que se aprende de esa situación es a relacionarnos desde el miedo a carecer y no desde el placer y la satisfacción del deseo. Ese aprendizaje no es consciente, queda grabado en nuestro cuerpo, en nuestras células, queda en forma de tensiones musculares, enfermedades mentales y psicológicas y repercute en todos los ámbitos de nuestra vida. “El deseo materno es la pulsión sexual que guía y regula la maternidad. Esta es la verdad de la maternidad que no se sabe o que no se dice,” afirma Rodrigañez.

        Llevamos interiorizada la represión y así el sistema forma las condiciones para la dominación y la acumulación de riquezas. La carencia y la pobreza es organizada por el sistema al castrar el deseo materno.

La maternidad es otro escenario de la sexualidad femenina

El útero es nuestro epicentro erótico, mas allá del clítoris y la vagina, no solo es un órgano para la reproducción, sino para el placer. Rodrigañez nos recuerda las investigaciones de Masters y Johnson quienes señalan que durante el orgasmo hay contracciones rítmicas de las fibras uterinas.

¿Por qué nuestros partos son dolorosos? ¿Por qué nuestras menstruaciones son dolorosas? Por la rigidez que tienen nuestros úteros, así pasamos a “estar enfermas” y a caer en manos de la medicina patriarcal. Al no tener conciencia de lo que nos sucede entregamos el poder.

El útero ha sido borrado de nuestra conciencia, la desconexión y falta de consciencia sobre nuestro propio cuerpo hace que nuestros procesos y ciclos vitales nos resulten extraños, incontrolables y dolorosos.


El cuerpo se expresa inevitablemente, tiene un lenguaje y ese dolor nos recuerda el patriarcado que pesa desde nuestras entrañas, la negación de lo femenino, el poder que debemos recuperar empieza por la conciencia de nuestro cuerpo. Al sanar nuestra feminidad recuperamos el placer. He allí como el sistema capitalista y patriarcal castra y domina.

Para seguir leyendo la obra de Casilda Rodrigañez "La represión del Deseo Materno y la génesis del Estado de Sumisión Inconsciente" visita: https://sites.google.com/site/casildarodriganez/ 

martes, 20 de mayo de 2014

Semana Mundial del Parto Respetado, 2014

Conversatorio “Cuentos de parto” este viernes en Gradillas


A propósito de la celebración de la Semana Mundial del Parto Respetado, los colectivos Patria a Pecho y Crianza en Tribu invitan al conversatorio “Cuentos de Parto”, para compartir historias y experiencias de nacimientos y fomentar el debate sobre el empoderamiento de la mujer al momento de parir en Venezuela y América Latina.

El evento, que contará con la asistencia de las doulas (facilitadoras de nacimiento) Jenny Soto y Klibis Marín Mejías, se realizará este viernes 23 de mayo a las 4:00 de la tarde en la Sala de Prensa del Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (Sibci), en la esquina de Gradillas, frente al Café Venezuela de la Plaza Bolívar.

Con este compartir de saberes e inquietudes, los colectivos buscan abrir un  espacio de reflexión en torno al tema, tomando en cuenta las experiencias de las y los participantes, tanto en centros de salud como en sus contextos familiares, contrastando el pasado con el presente, y fomentando el cuestionamiento hacia las prácticas hegemónicas impuestas a la mujer por la  cultura patriarcal y la medicina convencional.

Especialmente, se hablará de los discursos que, por un lado, se inscriben en el cuerpo femenino durante el embarazo y el parto, y por otro, los que acompañan al inicio de la vida de cada ser humano.

También se hablará sobre los derechos legales que en Venezuela amparan a la madre y al recién nacido, así como las prácticas cotidianas de violencia obstétrica que suceden en los centros de salud públicos y privados de nuestro país.

Para enriquecer el intercambio asistirán representantes de otros colectivos y organizaciones. La entrada es libre. Para mayor información puede consultarse la cuenta en Twitter @patriaapecho.


La Semana Mundial del Parto Respetado se celebra desde 2004 por iniciativa de la Asociación Francesa por el Parto Respetado (AFAR). Este año tiene lugar la onceava edición, del 19 al 25 de mayo, con el lema “Parir es poder”. 

viernes, 2 de mayo de 2014

Ciclo de Cine-Foros "Por El Poder de Parir". Entrada Libre


Venezuela conmemora la Semana Mundial del parto Respetado. Mayo 2014

Organización Auroramadre convoca debate sobre la maternidad 


Desde hace 10 años la AFAR (Alliance Francophone pour l'Accouchement Respecté), una organización francesa no lucrativa fundada en 2003 para sensibilizar y promover la importancia de los partos respetados, conmemora en
el mes de mayo la Semana Mundial del Parto Respetado, este año el lema es“Parir es Poder”.

En el marco de dicha semana se organizan actividades para sensibilizar a todo el público y en especial a las mujeres y al gremio médico, acerca de la necesidad de cambiar la forma de nacer para impactar positivamente en la sociedad.

En este sentido la organización venezolana Auroramadre: arte y ciencia de parir, ha propuesto una serie de cine-foros que permitirán profundizar la discusión sobre el empoderamiento de la mujer en el momento de parir como hecho fundamental, para que la experiencia de ella sea abordada desde el respeto de su cuerpo y el derecho del bebé de ser recibido en condiciones respetuosas de sus derechos humanos.

Comenzamos el Martes 13 de Mayo,a las 4:00pm en la Casa de Cultura David Ferris, de Los Dos Caminos, con la película “EL PARTO COMO LO CONOCEMOS” de Elena Tonetti – Vladimirova, bajo la moderación de Diana Vegas, Directora de Placentera y Elvis Canino, Director de La Crianza con Apego es mi forma de Cambiar el Mundo.

El Martes 20 de Mayo, en la Casa de la Cultura de El Hatillo, a las 5:00pm, se proyectará la cinta realizada por la partera americana, Ina May-Gaskin, “HISTORIAS DE PARTO”, moderada por Beltrán Lares, Director de AuroraMadre.

Seguimos el Miércoles 28 de Mayo, a las 3:00pm, en la Sala de Prensa del SIBCI, esquina de Gradillas del centro de Caracas, para proyectar el documental “EL NEGOCIO DEL NACIMIENTO”, dirigido por Abby Epstein y Ricki Lake, con la moderación de Jenny Soto, del colectivo Crianza en Tribu.

Cerramos nuestro ciclo de Cine-foros el Miércoles 4 de Junio, a las 3:00pm, en la Cinemateca Nacional, donde será proyectado el documental “PARTO ORGÁSMICO”, de Debra Pacali-Bonaro (Doula, DONA International) el cual será moderado por Isabella Polito, directora de AuroraMadre.

Y el domingo 01 de junio, de 10:00am a 2:00pm, en la sede de AURORAMADRE, en El Hatillo, tendremos la jornada: “Arte y Nacimiento”, una actividad donde las embarazadas disfrutarán de arte-terapia, pintada de panzas, musico-terapia e información sobre el Parto Humanizado.

Cabe recordar que todas las actividades son gratuitas y contarán con invitados
especiales para enriquecer el debate sobre la maternidad y el parto respetado.

Para mayor información pueden comunicarse por los teléfonos: 0414-3283870,
0426-1056629 y 0416-7116530 y visitar http://www.auroramadre.com/

miércoles, 26 de marzo de 2014

En mis andares de Doula


A la luz de la Luna Llena: Elías

Por Jenny Soto Doula

Desde que tu mamá y yo nos conocimos hubo mucha empatía, ella me pidió que fuera su doula en tu nacimiento y encantada acepté. Siempre la percibí feliz contigo en su vientre, con una sonrisa al hablar de ti. Hoy lunes de luna llena empezó a avisarme desde las 6 de la mañana que las contracciones eran seguidas, imaginé que ella no durmió mucho y que sería el día de tu nacimiento.
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Desde el pasillo de la clínica escuché los gemidos de tu mamá y al entrar a la habitación me encontré con tu papá y tu tía, la gemela de tu mamá, ellos estaban ayudando. Habían creado un ambiente divino: incienso, velas, música suave y luces bajas. Yo saqué una barra de cacao para hacerle un masaje a tu mamá, tu tía muy atenta, aprendió pronto. Pronuncié algunas palabras para dar aliento y fuerza. A las 4 pm ella tenía 9 cm de dilatación, había avanzado muy rápido y sus gritos tenían ese particular sonido telúrico que anuncia la coronación.
Vi que tu mami sentía mucho dolor. Le dije que no podíamos evitarlo, pero si aceptarlo, sobrellevarlo y agradecerle. Hicimos visualizaciones en las que transformábamos el dolor en alguna cosa manejable y también algunas afirmaciones para contactar con el don de la naturaleza y el poder del parto. Tu papá estuvo siempre muy cerca de tu mami, sosteniéndola y palabreando con ternura, conectándose profundamente.

Llegó un momento en el que mamá estaba muy agotada, se quejaba del dolor en el coxis y el aro de fuego en la vagina empezaba a arder, así que hicimos varios cambios de postura y movimientos para apoyar a los desplazamientos de la pelvis. Estábamos en la última fase, en la que se necesita entrega, apertura, concentrarse en soltar, en dejarse ir. Ella demostró sus habilidades para sostener su pensamiento firme y manejar su proceso.
El médico entró a la habitación y le pidió a tu mamá incorporarse en la cama para chequear los latidos de tu corazón, pero venían contracciones seguidas. El equipo médico se apresuró para presenciar tu nacimiento, luego se fueron retirando, volvimos a bajar las luces y justo allí vi como coronabas. El médico le decía a tu mamá que te sacara, que ella misma podía, el intentó ayudar, pero ustedes hicieron todo el trabajo. Al salir tu cabeza el médico advirtió que traías una circular del cordón umbilical, el simplemente lo apartó y tu cuerpo terminó de salir.

Eran las 6:56 pm. A pesar de la oscuridad buscabas fijamente la mirada de tu madre, era como si a través de tus ojos le mostraras el universo entero y le estuvieras agradeciendo por haber sido tu canal hacia este cielo. Vi lágrimas de emoción en los ojos de tu tía, me dieron ganas de abrazarla, a papá se le vía muy enamorado y yo tuve la dicha de acompañarlos en este encuentro amoroso.

Mamá te dio calor de su propio cuerpo durante el alumbramiento de la placenta. Papá cortó el cordón umbilical y después te acompañó como un guardián mientras el pediatra te observaba, pesaste 3.3 kg y mediste 50 cm. No hizo falta otra rutina. En breve estuviste de vuelta a los brazos de tu madre, con los sentidos activos, explorando su olor, mirando, escuchando, probando la piel por primera vez.

Estuve una hora más hasta que me retiré feliz, contagiada de oxitocina. También iba a buscar a mi bebé para darle amor a través de mi pecho y contarle una nueva historia.

martes, 25 de marzo de 2014

Semana Internacional de la Doula 2014

Apoyo afectivo y continuo para la maternidad

Por Jenny Soto Doula

Aun no se conoce mucho sobre la doula, no es un trabajo masificado a pesar de ser una labor ejercida desde tiempos remotos. La doula es una acompañante durante el proceso iniciático de la maternidad, desde la gestación, el parto y el post parto. Ofrece además información y sostén físico - emocional para despejar dudas, miedos y favorecer el empoderamiento y la conciencia de la mujer gestante sobre su fuerza interior y el proceso que está viviendo. Cada día nos sumamos más mujeres y hombres a esta labor, nos estamos conformando como un movimiento defensor de los derechos de las mujeres y su familia durante el parto y el nacimiento.

Las doulas estamos inspiradas por nuestra propia experiencia como madres. En un despertar de conciencia colectivo, también nos motiva la necesidad de sanarnos unxs a otrxs, de aportar un grano de arena a la humanización del mundo, al reconocimiento de nuestras capacidades ancestrales, a la re conexión con la fuerza de la Madre Tierra, al reconocernos como unidad con la naturaleza, a la búsqueda en nuestro cuerpo de esa antigua memoria celular que almacena la sabiduría del parto, de lo femenino divino, del ser mujer plena y esencial.

En mi experiencia como doula he acompañado a distintas mujeres y siempre me he sentido en una relación recíproca. Doy y recibo sanación, amor, gratitud y sororidad. Muchas veces siento que me sostengo a mi misma al sostener a otra mujer, al acompañarla a transitar por el mismo camino que yo recorrí. Se me hace fácil ponerme en su lugar, sentir lo mismo, sincronizar mi respiración con la de esa mujer que a la vez soy yo y así intuir la palabra o el toque que quizá la pueda animar, ver alrededor y hacer lo posible para protegerla a ella y a su bebé.

Y no solo durante el parto, siempre que una madre necesite expresarse, la doula puede estar allí si es convocada, ella escuchará, ofrecerá el hombro para recostarse y llorar, te motivará a conectarte con tus profundidades, con tu luz y tu sombra sin juzgarte y te dirá que solo seas fiel a ti misma, que vivas la maternidad como una experiencia libre sintiendo y escuchando lo que jamás habías escuchado en ti.

También he sido acompañada por una doula y sé lo importante que es contar con una mujer maternante que nos inspira confianza, que se vincula desde el amor, que puede ayudar a resolver nuestras dudas, que nos va a ofrecer su tacto para aliviar el dolor, su voz como un tónico revitalizante, su presencia irradiando luz y su entrega hasta el punto de darte la comida en la boca mientras estás en cama dando teta por primera vez. ¡Que se multipliquen las doulas!

miércoles, 29 de enero de 2014

En mis Andares de Doula…

La fuerza ancestral de tu nacimiento: José Atahualpa
Por Jenny Soto

Desde el inicio de semana tu mamá me avisó que probablemente llegarías el viernes 24 de enero. Con casi 41 semanas ella se sentía plenamente lista para tu llegada, preparando su nido. El viernes en la tarde recibí su llamada ¡ya entré en trabajo de parto! Tu mamá y tu papá trajinaron toda la tarde por la ciudad de Caracas, hicieron diligencias, fueron a comer, estuvieron atrapados en el tráfico, andaban con sus maletas y  las cosas para tu bienvenida de aquí para allá. Cada tanto hablábamos por teléfono y escuchaba a tu madre con una voz muy serena.

Como siempre, le pido al universo que todo salga bien, no solo con los nacimientos, sino con mi familia, pedía luz para mi compañero, que rompiendo los esquemas del macho tradicional quedó a cargo del cuido de nuestras 2 hijas, Mora de 4 años y Abril, lactante empedernida de 9 meses, a quien le costó calmar el llanto.

Llegué a la clínica alrededor de as 8pm, tus padres estaban tranquilos, moviéndose suavemente de un lado a otro, los percibí como una pareja muy armónica. Antes solo tuve un encuentro con tu mamá en el curso prenatal, sin embargo, el día de tu nacimiento la empatía fue inmediata. Bajé las luces y les sugerí que se pusieran ropa cómoda. El ambiente estaba silencioso, tenue y cálido, de noche baja el ruido en la clínica y eso favorece.

Tu mamá se balanceaba de un lado a otro y noté que tensaba un poco los hombros, así que le ofrecí masajes que iban hasta la cabeza y a los lados de su frente, bajé a su espalda y durante las contracciones le hacía contrapresión en la pelvis. Hicimos una visualización en la que imaginábamos a una flor que se abría y así mismo, con la misma perfección de la naturaleza, ella también se abría y se convertía en un canal al expandirse para permitir tu nacimiento.

Percibí a tu madre como una mujer muy abstraída y centrada, casi siempre mantuvo los ojos cerrados, y seguramente estaba un poco cansada porque se dormía por unos minutos cada tanto. Casi nunca dejó de moverse, ella estuvo en la esfera de gimnasia, se puso en cuclillas, en 4 puntos, iba a la silla de partos, se abrazaba a tu padre quien la recibía amorosamente con todas las ganas de sentir con ella las vibraciones de tu llegada y juntos danzaban. El rostro de tu madre era orgásmico, estaba llena de oxitocina y endorfinas. Su actitud era de entrega y placer. Cada tanto el médico se asomaba, sigiloso para no interrumpir el silencio.

Le dije a tu mamá que percibiera la fuerza ancestral de todas las mujeres de su linaje, que todas alrededor reunidas cantaban para ella y en un instante pudimos ver como se asomaba la bolsa de aguas entre el canal vaginal, sostuve a tu mamá por la espalda, tu papá estaba adelante para recibirte y con mucho esfuerzo naciste. Pudimos ser testigos una vez más de la perfección y belleza de la naturaleza, algunas lágrimas corrieron de emoción y después de tanto silencio tu madre por fin habló para declararte amor, tu saboreabas su piel con gusto y agradecimiento mientras ella aún alumbraba. Tu placenta hermosa fue conservada de inmediato por tus padres.


 Eran las 2 am del 25 de Enero. No hicimos más que contemplar y allí seguías enamorado sobre la piel de tu mamá, ella sonreía, estábamos todos sonriendo, felices. Yo quería quedarme un poco más, pero me esperaba mi familia y ya mis senos estaban llenos de leche, a punto de doler. Luego en casa me acosté satisfecha, bendije esa noche y a ti también, pensaba en que seguro estabas tomando teta, así mismo como mi pequeña en ese instante. Al rato entré en el sueño profundo, entregada al descanso.

martes, 26 de noviembre de 2013

Por una maternidad libre de violencia

Feminizar la esfera pública

Por Jenny Soto

Desde la lucha feminista, las mujeres hemos conquistado cada vez más la esfera pública. Ahora bien, es importante feminizar este espacio, que puede ser más equilibrado y más humano, con la consciencia de que la defensa de la crianza es una lucha a favor de hombres y mujeres. La mujer puede y tiene la necesidad de desarrollarse profesionalmente y económicamente, de la misma forma quiere criar a su bebé, solo que para lograr ambas cosas, el entorno social tiene que acompañar, apoyar y facilitar la inclusión del hombre.

Si bien es cierto que las mujeres hemos logrado el derecho a la educación y al trabajo, ha sido bajo condiciones desiguales desde la perspectiva patriarcal, pues aún esta esfera pública no comprende a la crianza como un trabajo que produce riqueza y bienestar social.

El trabajo debe darnos calidad de vida. Estamos dedicando más tiempo a producir para el sistema que en nutrirnos de placer, de felicidad y de paz. Ahora el tiempo es riqueza, el tiempo para comer juntos, amarse y recrearse. Sin embargo, por más que trabajemos estamos siendo pobres, vivimos enfermxs naturalizando la patología, además estamos en una competencia, una carrera constante que no sabemos exactamente a donde nos lleva. Cuando hablamos de feminizar la esfera pública, hablamos de humanizarla, de visibilizar la importancia de la familia y darle prioridad. Si democratizamos el debate seguramente llegaríamos a conciliar familia y trabajo realmente.

Al contrario de la visión patriarcal de la crianza como un proceso individual y privado, Crianza en tribu lo considera como una cuestión política que en el contexto social que vivimos actualmente requiere constante discusión pública para transformarla.

La crianza en tribu no implica que el núcleo familiar se deshaga de sus responsabilidades, por el contrario, lo fortalece y busca el reconocimiento social y político del trabajo de la crianza para que sea valorado y respetado, de acuerdo a las propias necesidades humanas.

Planteamos el respeto a la lactancia materna sin que la madre tenga que escoger entre la salud de su bebé, el trabajo para no morirse de hambre o privarse de hacerlo por vergüenza; implica el reconocimiento cultural y social de la paternidad para que los hombres tengan espacio para los cuidados y para disfrutar de brindar afecto en el hogar; implica el respeto al nacimiento de los seres humanos sin que esté por encima el interés capitalista y la visión de la medicina patriarcal e implica que las mujeres decidan el cómo y el cuándo de su maternidad libremente.

El empoderamiento de las mujeres se refiere a tener poder de decisión sobre sí mismas, a lograr una política de convivencia respetuosa y sin discriminación tanto en el espacio público como en el privado. Es un poder que podemos generar colectivamente eliminando la violencia y la explotación al garantizar el derecho de la mujer a tomar decisiones. 

Para profundizar esta reflexión asiste al I Ciclo de Conversatorios Por una Maternidad libre de Violencia

jueves, 17 de octubre de 2013

Red de Doulas a tu disposición

La doula o facilitadora de nacimiento es una persona con conocimiento referente al trabajo de parto y al nacimiento que proporciona a la madre apoyo emocional y físico continúo. Ofrece información que le facilita a la mujer y a la familia conocer sus derechos y escoger la forma de parir que más se acerque a sus necesidades apoyando cualquier decisión sin juzgar. Durante el trabajo de parto sugiere el uso de técnicas no farmacológicas para el alivio del dolor, tales como, respiración, relajación, posturas, masaje, movimientos, palabras de aliento, etc. La doula protege la intimidad del entorno del parto, puede ambientar, si la madre lo desea, con aromaterapia, música, bajando las luces o regulando la temperatura. Proporciona seguridad, bienestar, procura que la mujer confíe en sí misma y tenga una experiencia satisfactoria y protagónica. La doula o facilitadora de nacimiento acompaña a la madre durante todo el trabajo de parto respetando los tiempos de la madre y el bebé. Ofrece un espacio de confianza para que la madre pueda entrar en el estado hormonal que favorece al parto. En el postparto brinda información sobre lactancia materna y crianza con la intención de favorecer el vínculo y el apego entre la madre y el bebé. También está en capacidad de acompañar los casos de pérdida prenatal o del recién nacido. La doula no realiza ningún tipo de labor clínica, no da opiniones médicas y no realiza diagnóstico.

En Caracas contáctanos:
0416 7216165
crianzaentribubv@gmail.com

miércoles, 9 de octubre de 2013

Mi Puerperio

Ruta introspectiva
Por Jenny Soto


Es ir contracorriente, es estar en un “no tiempo”.  El puerperio nos saca del ritmo acostumbrado de la racionalidad. En un primer momento no lo entendemos y luchamos por querer ser como antes, tratamos de rearmar los pedazos rotos de las mujeres que fuimos.
Tenemos muchos sentimientos encontrados, por un lado felicidad, por otro sentimos miedo, inseguridad, sentimos que perdimos nuestra identidad y libertad estando atadas al bebé que demanda nuestro cuerpo y nuestras energías por completo día y noche.
El puerperio tiene mala fama, en ese período nos encontramos con nuestros demonios, se despierta lo que está dormido,  aquellas cosas pendientes en nuestras vidas, se reabren las heridas y duele. Sin embargo, el puerperio puede ser un estado sanador si estamos dispuestas  a dar lo mejor de nosotras, a crecer y a conocernos mejor. En este periodo se abre en nosotras un poder de indagación e introspección. Un portal de crecimiento personal y espiritual. La maternidad nos da en realidad poderes intuitivos especiales.
En el puerperio también podemos experimentar placer y explorar otras facetas de la sexualidad femenina a través de la lactancia y de la relación espiritual con el bebé. Por otro lado, podemos descubrir nuevas formas de relación corporal con la pareja, disfrutando con besos y caricias otras partes del cuerpo más allá de lo genital, si se tiene la mente abierta.  Hay parejas que no lo disfrutan de este modo por seguir los opresivos patrones culturales y el ritmo exasperante de esta vida contra natura, desarraigad@s de nosotr@s mism@s y conectad@s con el afuera, desequilibrad@s.
El sistema que vivimos dificulta atender las necesidades naturales de fusión entre la díada mamá-bebé que se convierten en una sola alma. La modernidad solo visibiliza a la mujer en tanto pueda satisfacer los deseos masculinos o pueda sobresalir en el ámbito público. En la cultura occidental todo está fragmentado y es dicotómico, no se comprende que este ámbito privado e íntimo es de gran influencia para lo público y lo político. La maternidad placentera está reprimida, llena de prejuicios, de reglas de valoraciones positivas y negativas, por eso el puerperio pesa tanto e influye negativamente en la relación con los hijos y con nosotras mismas. Es por eso que para crecer durante el puerperio tenemos que estar empoderadas y libres, abiertas a nuestra intuición.
Cuando tuve a mi primera hija experimenté un puerperio muy solitario, con muchas dudas, estrés, dolor en el cuerpo y problemas de pareja. No me conformé y busqué la forma de comprender lo que me pasaba, encontré tranquilidad entregándome a la lactancia exclusiva y a libre demanda de mi hija, me desconecté de lo superfluo y me inicié en un nuevo camino de comprensión del mundo, a pesar de que la gente me viera como loca o fuera de lugar.
Al principio quería poner en práctica “lo correcto”: el bebé en su propia cama, la lactancia dentro de un horario,  no cargarlo mucho, etc.…esas ideas no prosperaron. Cuando tuve a mi niña en brazos fui incapaz de soltarla, de negarle mi pecho y el colecho. Empecé a notar que lloraba menos cuando la tenía en brazos todo el día, cuando me inventaba momentos especiales para crecer con ella, jugando, leyendo poemas, descubriendo colores, enseñándole el mundo, mientras yo también me sentía redescubriendo la vida. Me vi en la necesidad de cuestionar la crianza que recibí y mi propio sistema de creencias. He tenido que defender una maternidad a contracorriente frente a todos estos prejuicios, así empecé a crecer.
Ahora que vivo mi segundo puerperio acompañada, siento paz y armonía en mi corazón porque cada vez voy más hondo dentro de mí, me dejo llevar por las rutas que me señalan mis hijas, no tengo miedo al dolor que me cause alguna regresión que pueda sacar a la luz este proceso de crecimiento.  Estoy abierta para recibir la bendición y fortalezas de mis ancestrxs, víctimas y victimarios en su tiempo como nosotros en el nuestro, así protejo a mis hijas, al romper con la cadena de herencias violentas, de maltrato y represión inconscientes que sentimos como naturales en esta sociedad patriarcal. De este modo intento contribuir a la formación de seres humanos nuevos, mas amorosos, menos violentos, siendo participe de este cambio de paradigmas junto a mi compañero y mi tribu de crianza. 

Libros que ayudan a comprender:
Laura Gutman, la maternidad y el encuentro con la propia sombra

lunes, 16 de septiembre de 2013

Nacimiento de Abril

Empoderada y llena de amor
Por Jenny Soto
Fotos: Inés Pérez Wilke

Pasé la noche en trabajo de parto, silenciosa, dormí a ratos, ya sentía las oleadas de expansión de mi útero. A las 6am no aguanté continuar en cama, me levanté y estuve en el sillón de la sala, quieta y serena. El sol empezaba a salir y auguraba un lindo día, claro y tibio. En seguida le dije a mi madre: “creo que Abril escogió nacer hoy”, ella me preparó una taza de avena, luego le avisé a Cheo, mi compañero, el acomodó la casa y preparó la comida para la bienvenida de nuestra hija, se esmeró en hacer una sopa bien cargada.
 Como era domingo muy temprano no quise despertar a mi médico aún, hice tiempo dándome una ducha de agua tibia y conversé con Abril, le dije que estaba dispuesta a recibirla, que justo era la fecha que habíamos acordado desde hace meses, me alegré con esta señal de conexión 
entre nosotras. Quería vivir intensamente ese día y recordarlo para siempre, en pocas horas estaría acariciando su piel suave y dándole mi pecho.                                                                        
A las 8am le avisé mi médico, Beltrán, a mi doula, Maritza, y a mi amiga Inés, quien hizo fotos y videos. Todos llegaron a casa alrededor de las 10 am. Yo quería disfrutar al máximo las subidas de oxitocina que como una flor abrían el canal de nacimiento de mi hija. El afecto de Inés, los masajes de Maritza y la musicalidad y amor de Cheo disipaban el dolor, siempre alguno de ellos estaba a mi lado, cuando no, yo misma tuve la capacidad de abstraerme y visualizar como mi cuerpo se dilataba. Respiraba, meneaba mi pelvis, vocalizaba y sentía la explosión de oxitocina que invadía mi cuerpo entero.
Nadie se esperaba su nacimiento tan pronto hasta que grité con una voz ancestral que estremeció las paredes ¡va a nacer Abril!  Deseaba profundamente estar con Cheo, su papá, mi amor, el acudió y me acompañó mientras mi cuerpo se movía. Simplemente seguí mi intuición, grité como nunca,  profundo, era un sonido telúrico proveniente de mi conexión con la madre tierra que  me daba fuerza. De repente se nubló mi visión y seguí entregada a ese torbellino de sensaciones.
Me puse en 4 puntos y nació mi Abril en la sala de la casa, a eso de las 11: 15 am. La bolsa de aguas se rompió al nacer. En ese tránsito a la vida y a la transformación tuve fuerza y energía, a la vez calma y suavidad con mi niña que atravesaba su túnel hacia este mundo. Yo no pensaba en nada, solo sentía intensamente.  Sus ojitos encandilados querían mirar en medio de tanta luz, yo le ofrecí mi voz, mi piel y nos fundimos en un solo abrazo, Abril, su padre y yo, los 3 enamorados, plenos, placenteros, infinitamente felices, allí en la intimidad de nuestro hogar rodeados de gente querida. Celebramos el nacimiento con un té de hierbas que trajo Maritza.
Con mi niña en brazos y aun conectadas por el cordón umbilical esperamos a que el mismo cuerpo expulsara la placenta y le diera toda su sangre al cuerpo de Abril antes de que papá cortara el cordón. Enseguida hicieron una impresión de la placenta sobre papel, luego papá y yo bebimos un batido de frutas con un trozo de la placenta fresca, el órgano que me conecta con mi memoria ancestral, que tiene forma de raíz, de árbol, de caminos.
Sentí el parto como un quiebre, ciertamente unos días antes sentía como si se acercara alguna muerte, la ansiedad me invadía, pero era la muerte de una parte de mi ser, nacía de mi una mujer nueva, más consciente, espiritual y mas fuerte.
Nunca antes había experimentado tanta libertad, poder, autonomía, felicidad, tanta armonía y unión en mi familia. Ser madre me ha inspirado a querer gritar a los 4 vientos que !las mujeres podemos parir! Podemos decidir cómo hacerlo, la mayoría de los partos no requieren intervención médica, de este modo podemos parir la sociedad pacífica que queremos. Esta es la verdadera revolución del amor.
El padre que se conecta









Una doula amorosa siempre es importante


piel a piel

Mi hija mayor, Mora, papá, Cheo y la recién nacida, Abril